Claves para prevenir la muerte súbita del lactante

Aunque minoritaria, la muerte súbita del lactante continúa siendo una amenaza para más de 300.000 recién nacidos en España. Los casos registrados en nuestro país ascienden a 0,14 por cada 1000 bebés al año, según el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Se estima que las «muertes en cuna», como se las denominaban hasta 1969, han existido siempre, pero solo la pediatría moderna ha tomado plena conciencia de este fenómeno. De hecho, su incidencia disminuyó drásticamente con la publicación de las campañas Back to Sleep en los años 90 para sensibilizar a la población sobre este problema.

Precisamente, las recomendaciones difundidas por la American Academy of Pediatrics (AAP) demostraron que era posible la prevención de la muerte súbita del lactante. Hoy los pediatras y especialistas en sueño infantil advierten sobre el peligro de dormir en posturas incorrectas o abrigar en exceso al bebé, entre otras prácticas que se abordarán a continuación.

¿Qué es el síndrome de la muerte súbita del lactante?

El síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) se define como el fallecimiento repentino e inexplicable de bebés sanos de menos de un año, usualmente mientras duermen. Décadas de investigación han permitido establecer conexiones entre ciertos hábitos y situaciones y este trágico desenlace, pero se desconoce la causa exacta.

Estadísticamente, los bebés con edades comprendidas entre el primer y el sexto mes de vida son los más vulnerables (el 90% de las muertes se producen durante esta etapa).

Pero ¿por qué ocurre la muerte súbita del lactante? Esta patología multifactorial se asocia con el nacimiento prematuro o un peso inferior a la media, el consumo de alcohol y drogas durante la gestación o el sobrecalentamiento corporal, entre otros condicionantes genéticos y ambientales que, sin embargo, no justifican por sí mismos este fenómeno.

Recomendaciones para prevenir la muerte súbita en bebés

Dormir boca arriba

Saber acostar al recién nacido en su cuna es fundamental para mitigar el riesgo de SMSL de forma sensible. La posición boca arriba o decúbito supino ayuda a mantener las vías respiratorias despejadas y mejora la termorregulación. En caso de voltearse durante la siesta o el sueño nocturno, se le colocará en la postura indicada si todavía no es capaz de hacerlo por sí mismo.

Ausencia de ropa y objetos en la cuna

Durante el día tienden a acumularse juguetes, cojines y otros objetos en la superficie de la cuna. No representan una amenaza mientras el bebé permanece despierto, pero deben retirarse antes de dormir. Años de estudio e investigación han confirmado que esta medida es una respuesta eficaz a cómo prevenir la muerte súbita en bebés.

Regular la temperatura ambiente

Si aún te preguntas cómo evitar la muerte súbita del lactante, debes saber que la frialdad del clima está correlacionada con esta patología, aunque de un modo indirecto. La creencia más extendida es que las bajas temperaturas motivan que los padres abriguen en exceso al recién nacido, favoreciendo su sobrecalentamiento corporal.

Dormir junto al bebé durante el primer año

Que el bebé y sus progenitores duerman en la misma habitación facilita la vigilancia nocturna y combate el SMSL. Preferentemente, el niño debe quedar al alcance de la mano, para facilitar sus cuidados y prevenir que adopte una postura inadecuada. Se recomienda mantener este hábito durante el primer año del bebé, hasta cuando hay riesgo de muerte súbita, como norma general.

Cuando el espacio disponible u otras razones hacen inviable compartir el dormitorio con el bebé, es posible acortar las distancias con ayuda de las nuevas tecnologías. Los dispositivos de vigilancia inteligente para bebés, por ejemplo, permiten controlar el sueño, el ritmo cardíaco, la temperatura corporal y otros parámetros de importancia.

Promover el chupete antes de dormir

Antes de las siestas y otros periodos de sueño, ofrecer el chupete ha demostrado minimizar el riesgo de muerte súbita. Así lo señala un artículo de la Asociación Española de Pediatría (AEP): «varios estudios científicos confirman que el uso del chupete para dormir, debido a algún mecanismo que aún no se ha identificado, reduce el riesgo de MSIL», aunque como factor de protección, es «el menos conocido» entre la población.

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