Con la llegada del verano y las altas temperaturas, el uso de climatizadores se convierte en habitual. En hogares con recién nacidos surge entonces la duda: ¿es perjudicial o beneficioso el aire acondicionado para bebés de noche?
Mantener un ambiente fresco y saludable es fundamental para la salud del neonato, y sin duda el aire acondicionado ayuda a conseguirlo, siempre que se utilice con las precauciones adecuadas. Las malas prácticas (el flujo de aire directo, los cambios bruscos de temperatura, etcétera) entrañan un riesgo elevado para el bienestar del recién nacido.
En este post, se detallan una serie de recomendaciones para encender el aire acondicionado con niños y bebés durante la noche, sin temor a causarles un golpe de calor u otras afecciones.
Cómo usar el aire acondicionado con un bebé durante la noche
Ajustar la dirección del flujo de aire
La modificación del ángulo y orientación de las rejillas permite controlar el flujo de aire o corriente del aire acondicionado y su distribución homogénea por la estancia. Es un grave error ajustar esta rejilla para que el chorro de aire impacte directamente sobre la cuna o el entorno del recién nacido. Este error suele cometerse por considerar erróneamente que el menor estará más fresco y cómodo, pero en realidad se le perjudica.
Lo recomendable es regular las lamas y dirigirlas a la pared o el techo en sentido contrario a la cuna. Garantizando una adecuada dispersión del frío, no es malo poner el aire acondicionado a un bebé.
Mantener el termostato a 24-26 grados
En opinión de pediatras y otros especialistas, la temperatura ideal de la habitación del bebé en verano se encuentra entre los 24 y los 26 grados centígrados, sin importar que sea de día o de noche. Sobrepasar esta cifra en sentido ascendente o descendente conlleva sudoración excesiva o un principio de enfriamiento, respectivamente.
En particular, el frío excesivo es muy nocivo en horario nocturno porque es cuando el metabolismo infantil disminuye su actividad. Se desaconseja bajar la temperatura de la estancia por debajo de los 19 grados, aproximadamente.
Asegurar que la habitación esté ventilada
Para garantizar la calidad y pureza del aire, es crucial ventilar la habitación del bebé al menos una vez al día durante quince minutos. Esta precaución reduce el riesgo de infecciones respiratorias, previene el sobrecalentamiento del menor y elimina el CO2 acumulado, los alérgenos, el polen y otros agentes perjudiciales que liberan naturalmente los muebles, las paredes pintadas, etcétera. Debe hacerse durante las primeras horas de la mañana o de la noche; así, cuando vuelva a conectarse el aire acondicionado para recién nacidos, el impacto térmico será menor.
Renovar los filtros del electrodoméstico
El polvo, las bacterias y los alérgenos también se acumulan en el lugar más inesperado: los filtros del sistema de refrigeración que nos ocupa. Por ello, estos deben limpiarse con regularidad siguiendo las indicaciones del fabricante. De este modo, un bebé recién nacido puede dormir con aire acondicionado con total seguridad.
Evitar el encendido y apagado constante
La mayor parte de los aires acondicionados disponen de un modo sueño o sleep que regula la temperatura de forma inteligente, evitando variaciones bruscas que afecten a la temperatura corporal del recién nacido. De lo contrario, el termostato podría accionar repetidamente el encendido y apagado del electrodoméstico, un comportamiento molesto durante la noche y bastante nocivo. Incluso entonces, el aire acondicionado no produce fiebre en bebés ni otras patologías falsamente atribuidas a estos equipos.
Escoger ropas con tejidos transpirables
La elección de la ropa para dormir puede mejorar la compatibilidad entre el aire acondicionado y los niños, por así decirlo. Sin duda, las prendas ligeras fabricadas con fibras naturales y transpirables son la opción más aconsejable. Por ejemplo, un pijama de cuerpo entero, un body de manga corta, etcétera, de telas como el algodón fino son ropitas idóneas.
Resumiendo lo anterior, el aire acondicionado y otros sistemas de climatización no son perjudiciales en sí mismos. Pero conviene evitar las malas prácticas ya mencionadas y hacer un uso responsable y cuidadoso de este electrodoméstico. Solo de esta forma puede construirse un ambiente seguro y agradable para los ‘peques’ de la casa.