3 de cada 10 madres abandona la lactancia después de reincorporarse al mercado laboral, según una encuesta de la marca Elvie. Conciliar la lactancia y la vuelta al trabajo supone un reto mayúsculo para millones de progenitoras en el mundo. Obstaculizan esta labor problemas como la falta de políticas de apoyo, una infraestructura inadecuada o la duración insuficiente de las bajas por maternidad. ¿Es un desafío imposible? ¡En absoluto!
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que «la lactancia materna es una de las formas más eficaces de garantizar la salud y la supervivencia de los niños», pero que «menos de la mitad de los lactantes se alimentan exclusivamente con leche materna». La obligación de reincorporarse al mundo laboral es una de las principales causas.
Descontando su dificultad intrínseca, la problemática de la conciliación de la lactancia materna y el trabajo nace de la falta de planificación y el desconocimiento de los derechos fundamentales, básicamente. En las siguientes líneas, descubrirás una selección de consejos útiles para reanudar tu carrera profesional sin dejar de dar el pecho y lograr así equilibrar la maternidad con el trabajo.
Mejores tips y prácticas para compaginar la lactancia y la vuelta al trabajo
Organízate con antelación
Al reincorporarse al puesto de trabajo, es normal que sentirse desbordada por la carga de obligaciones y experimentar picos de estrés y ansiedad hasta «recuperar» el ritmo. La clave está en planificar este retorno con suficiente antelación, para así disponer de rutinas efectivas, acostumbrar al bebé a las tomas en biberón o haber localizado una guardería o persona de confianza para su custodia en caso necesario.
En particular, conseguir que el ‘peque’ alterne la alimentación con biberón y el pecho materno en un 50-50% aprox. (la lactancia mixta, propiamente) requiere tiempo y paciencia. Sin embargo, es altamente recomendable, al hacer que trabajar durante la lactancia materna sea más llevadero.
Crea una rutina para amamantar
Para compatibilizar la lactancia materna y la vuelta al trabajo, es primordial establecer una rutina en casa semanas antes de retomar la actividad profesional. De lo contrario, tanto la mamá como su bebé sentirán un mayor shock durante este cambio.
Por ejemplo, acomodar el horario de las tomas o extracciones de leche a los periodos de descanso durante la jornada facilita la alimentación del bebé. Pero esta coordinación no se logra de la noche a la mañana, siendo preciso en muchos casos recibir ayuda profesional de asesoras de lactancia en Madrid.
Extrae la leche en casa y mantén una reserva
Acumular una reserva de leche materna antes de reincorporarse al trabajo elimina la necesidad de dar el pecho in situ y permite aprovechar mejor los descansos legales para alimentar al bebé. Para ello, deben adquirirse accesorios como el sacaleches, la nevera portátil y las bolsas de almacenamiento, con los que extraer la leche de forma regular, almacenarla en pequeñas cantidades y conservarla en óptimas condiciones, etiquetando cada ración con la fecha y la hora de la extracción.
El cálculo de las porciones (de 60 a 120 ml aprox.) depende de la edad del lactante. La leche materna dura 4-6 horas a temperatura ambiente, hasta 4 días en la nevera y un máximo de 6 meses en el congelador.
Conoce tus derechos (y ejércelos)
Porque el conocimiento es poder, familiarizarse con la legislación que regula los derechos de la lactancia y el trabajo es importante, en la medida en que brinda recursos que protegen frente al despido injustificado y garantizan el bienestar de la madre y su bebé.
En concreto, estos derechos están recogidos en los artículos 138 de la ‘Ley de Procedimiento Laboral’ y 37.4 del ‘Estatuto de los Trabajadores’ y comprenden desde la protección ante el trato discriminatorio hasta la acumulación de horas de lactancia o la corresponsabilidad familiar. A destacar el derecho a ausentarse del trabajo durante una hora para cuidar del recién nacido, siempre que este no supere los nueve meses de vida.
Solicita una excedencia
Las excedencias son un derecho que las madres trabajadoras pueden ejercer por un tiempo máximo de 3 años por hijo. Esta suspensión voluntaria, aunque carente de remuneración, permite conservar el empleo durante el primer año y un puesto de rango similar a partir del segundo año. Cuando la conciliación familiar y laboral resulta inviable, la excedencia es sin duda una solución atractiva.